Unidad en la diferencia: un nuevo modo de pensar

Nos sentimos muy orgullosos y agradecidos de recibir por segundo año la participación del Profesor Pedro Salazar Aranda, director técnico de CCH del Instituto Marillac, quien nos comparte su experiencia educativa relacionada con el Pacto Educativo Global, al participar en la VIII Jornada pedagógica del Seminario Paulo Freire en IMDOSOC.


El Papa Francisco nos dice que ante las actuales fragmentaciones y oposiciones que padecemos actualmente, que a menudo conducen a diversas formas de conflicto, se encuentra el miedo a la diversidad. Reconstruir el tejido de la unidad y del encuentro, por lo tanto, solicita al pensamiento que dé un salto hacia adelante y cambie radicalmente su lógica habitual. Un principio indispensable para la construcción de un nuevo humanismo es, por lo tanto, educar a un nuevo modo de pensar, que sepa mantener juntas la unidad y la diversidad, la igualdad y la libertad, la identidad y la alteridad.


El profesor Pedro Salazar nos comparte: “Las Jornadas Pedagógicas organizadas por IMDOSOC, a través del Seminario Paulo Freire, son muy importantes en mi labor educativa pues primeramente me hacen reflexionar y contrastar mis ideas, lo cual favorece el surgimiento de nuevas ideas; iluminadas con el Pensamiento social cristiano, me conducen a descubrir nuevos caminos de acción e intervención educativa priorizando la dignidad de las personas y buscando creativamente nuevas estrategias para el desarrollo integral de los jóvenes en su ámbito educativo”.

Agradecido por estas enriquecedoras Jornadas.

Cordialmente: Pedro Salazar


Como escribe el Papa Francisco en Evangelii Gaudium número 74: para que florezca la flor de un nuevo estilo educativo “es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas”. En pocas palabras, se trata de comprender que la diversidad no sólo no es un obstáculo para la unidad, no sólo no la desestabiliza, sino que le es indispensable, es su horizonte de posibilidades: la unidad y la diferencia no se excluyen, sino que se necesitan. De lo contrario, nos encontraríamos ante una uniformidad asfixiante, que elimina la alteridad, haciendo imposible la existencia del otro, pero también de sí misma; o experimentaríamos un desorden caótico, donde las identidades individuales son recíprocamente indiferentes, haciendo imposible cualquier encuentro.


Por lo tanto, es necesario ejercer ese pensamiento que articula la unidad en la distinción y que considera la diferencia como una bendición para la propia identidad y no como un gran impedimento para la auto-realización.


En la práctica educativa, el nuevo pensamiento inaugura un ejercicio dialógico en todos los ámbitos, que libremente hace partícipe a todo aquel que desee trabajar por una auténtica cultura del encuentro, del enriquecimiento recíproco y de la escucha fraterna.


Gracias Profesor Pedro Salazar por ser parte activa de la comunidad IMDOSOC.


¡Hasta la próxima!


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