Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026: una esperanza compartida en un mundo herido por la división
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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026: una esperanza compartida en un mundo herido por la división

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    IMDOSOC
  • hace 5 dĆ­as
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Desde el día de ayer dio inicio la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026, un tiempo privilegiado que cada año invita a las distintas confesiones cristianas a detenerse, orar juntas y renovar el compromiso con la unidad visible del Cuerpo de Cristo. En un contexto global marcado por guerras prolongadas, polarización social, crisis humanitarias y fracturas culturales y religiosas, esta semana adquiere una resonancia particularmente urgente.

El lema elegido para este aƱo —«Uno solo es el cuerpo y uno solo el EspĆ­ritu, como una es la esperanza a la que habĆ©is sido llamadosĀ» (Ef 4,4)— no es solo una afirmación teológica, sino una proclamación profundamente contracultural. Frente a un mundo que normaliza la fragmentación, el apóstol Pablo recuerda que la identidad cristiana se funda en una comunión que trasciende fronteras, tradiciones, lenguas y culturas.


Una preparación marcada por la memoria, la fe y la resiliencia


Los materiales para esta edición han sido preparados por los fieles de la Iglesia Apostólica Armenia, en colaboración con las Iglesias armenias católica y evangélica. El proceso se desarrolló en la Santa Sede de Echmiadzin, corazón espiritual del cristianismo armenio, durante un momento de especial densidad simbólica: la bendición del Myron (óleo santo) y la renovación de la consagración de la Catedral Madre, tras mÔs de diez años de restauración.

No se trata de un dato menor. La Iglesia armenia, una de las mĆ”s antiguas del cristianismo, ha custodiado la fe a lo largo de siglos marcados por persecuciones, martirio y desplazamiento. Desde esa historia viva, sus oraciones, himnos y reflexiones —algunas con raĆ­ces que se remontan al siglo IV— nos recuerdan que la unidad no es un ideal ingenuo, sino una experiencia forjada en la fidelidad, el sufrimiento y la esperanza.


La unidad: mandato divino y testimonio para el mundo


A lo largo de las Sagradas Escrituras, la llamada a la unidad atraviesa toda la historia de la salvación. Desde la súplica de Abram a Lot para evitar la discordia entre hermanos, hasta el canto del Salmo 133 que celebra la belleza de vivir unidos, la Biblia presenta la unidad como un deseo profundo del corazón de Dios.


En el Nuevo Testamento, esta llamada alcanza su mĆ”xima profundidad en Jesucristo. La oración de JesĆŗs al Padre —«que todos sean unoĀ» (Jn 17,21)— revela que la unidad entre sus seguidores no es mera ausencia de conflicto, sino reflejo del amor trinitario. Amar como Cristo amó, con un amor gratuito y sacrificado, se convierte asĆ­ en el signo mĆ”s creĆ­ble del discipulado cristiano.

San Pablo retoma esta enseñanza al presentar a la Iglesia como un solo cuerpo con muchos miembros, diversos pero inseparables, sostenidos por un mismo Espíritu y orientados hacia una misma esperanza: la vida plena en Cristo. Esta visión desborda cualquier intento de reducir la fe a identidades cerradas o comunidades aisladas.


ā€œTestigos de unidadā€ en tiempos de fragmentación


En su mensaje con motivo del inicio de esta Semana, el Papa León XIVĀ recordó que la oración por la unidad, nacida hace casi dos siglos y alentada por el magisterio de la Iglesia, sigue siendo una tarea irrenunciable. No solo porque los cristianos la necesitan, sino —como subrayó— porque ā€œel mundo entero necesita testigos de unidadā€.

En un escenario internacional donde la paz parece frÔgil y lejana, la unidad entre los cristianos se presenta como semilla de reconciliación y como anuncio profético: la paz es fruto de la unidad, primero entre nosotros y luego entre los pueblos.


Una llamada personal y comunitaria


La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 no se limita a un gesto simbólico o a un calendario litúrgico. Es una invitación concreta a revisar actitudes, a sanar prejuicios, a reconocer los dones del otro y a caminar juntos sin renunciar a la propia identidad. La unidad no significa uniformidad, sino comunión en lo esencial, sostenida por el Espíritu y orientada al servicio del mundo.

Orar por la unidad es, en definitiva, orar por la credibilidad del Evangelio hoy.


Ā Te invitamos a descargar el PDF con los materiales oficiales de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026, preparados y publicados por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los CristianosĀ y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias.šŸ‘‡šŸ¼



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